sábado 31 de octubre de 2009

¡ Adios Cordera !


Leopoldo Alas (Clarín), nació el 25 de abril de 1852 en Zamora, donde se había trasladado su familia desde Oviedo, al ser nombrado su padre, Jenaro García Alas, gobernador de la ciudad leonesa.Leopoldo fue el tercer hijo del matrimonio.

¡Adiós Cordera! Es uno de sus más conocidos cuentos .La historia es la vida de dos huérfanos , Rosa y Pinín , y la historia de "Cordera", la vaca compañera de los niños. Las dificultades económicas, llevan a Antón de Chinta el dueño, a desprenderse de Cordera, la cual desaparece de repente y al día siguiente, en un tren cargado de reses para el matadero Cordera cruza por última vez los paisajes que durante años fueron testigos de la felicidad que gozaban los niños en su compañía.

Pasa el tiempo, y, otro tren cruza los mismos paisajes, pero esta vez, Pinín va a una guerra civil cuyo sentido y cuyo alcance desconoce.

Desde lejos, en el campo de la infancia Rosa ve marchar el tren que lleva al único cariño que le queda en la vida, mientras siente y piensa que, un día se fue Cordera y hoy, se va Pinín.
Es un cuento muy hermoso y con enorme mensaje, por una parte el canto a las tierras de Asturias (que recomiendo visitar) y por otra una serie de oposiciones que destrozan el mundo levantado sobre la felicidad...

Aqui os dejo unos fragmentos y una foto para reflexionar un poco sobre como , en esencia, casi nada cambia , aunque se empeñen en decir lo contrario ...

[...]

-¡Adiós, Cordera! -gritó Rosa, adivinando allí a su amiga, a la vaca abuela.
-¡Adiós, Cordera! -vociferó Pinín con la misma fe, enseñando los puños al tren, que volaba camino de Castilla.
Y, llorando, repetía el rapaz, más enterado que su hermana de las picardías del mundo:
-La llevan al Matadero . . . Carne de vaca. para comer los señores, los indianos.
-¡Adiós, Cordera! -¡Adiós, Cordera!
-Y Rosa y Pinín miraban con rencor la vía., el telégrafo, los símbolos de aquel mundo enemigo que les arrebataba, que les devoraba a su compañera de tantas soledades, de tantas ternuras silenciosas, para sus apetitos, para convertirla en manjares de ricos glotones . . . -¡Adiós, Cordera! . .
-¡Adiós, Cordera! . .
Pasaron muchos años. Pinín se hizo mozo y se lo llevó el rey. Ardía la guerra carlista. Antón de Chinta era casero de un cacique de los vencidos; no hubo influencia para declarar inútil a Pinín que, por ser, era como un roble.
Y una tarde triste de octubre, Rosa en el prao Somonte, sola, esperaba el paso del tren correo de Gijón, que le llevaba a sus únicos amores, su hermano. Silbó a lo lejos la máquina, apareció el tren en la trinchera, pasó como un relámpago. Rosa, casi metida por las ruedas, pudo ver un instante en un coche de tercera, multitud de cabezas de pobres quintos que gritaban, gesticulaban, saludando a los árboles, al suelo, a los campos, a toda la patria familiar, a la pequeña. que dejaban para ír a morir en las luchas fratricidas de la patria grande, al servicio de un rey y de unas ideas que no conocían.
Pinín, con medio cuerpo afuera de una ventanilla, tendió los brazos a su hermana; casi se tocaron. Y Rosa pudo oír entre el estrépito de las ruedas y la gritería de los reclutas la voz distinta de su hermano, que sollozaba exclamando. como inspirado por un recuerdo de dolor lejano:
-Adiós, Rosa! . . . ¡Adiós, Cordera! -¡Adiós, Pinín! ¡Pinín de mío alma! . . .
"Allá iba, como la otra, como la vaca abuela. Se lo llevaba el mundo. Carne de vaca para los glotones, para los indianos: carne de su alma, carne de cañón para las locuras del mundo, para las ambiciones ajenas."


Podeis leer el cuento completo aqui